DCCU  Y OTROS ASPECTOS DEL ACUERDO 2006

12-6-06

     Con todo el respeto a los representantes de nuestra administración sanitaria, y nuestros representantes sindicales, por los esfuerzos que culminaron en el  acuerdo plasmado el 16 de Mayo 2006; deben permitirnos que, quienes no somos ni los unos ni  los otros, podamos ver y comentar el logro alcanzado desde otras perspectivas, opinando desde otra postura.

  JUSTIFICACIÓN DEL ACUERDO.

Efectivamente, como dice la exposición de motivos, se llega al acuerdo porque ya tocaba,  se habla de la carrera profesional y del desarrollo de la atención urgente.

  -El acuerdo llega tarde, tal vez elaborado con prisa y por eso con daño, dejando mucho para después. Nace con la vocación de ser lento y  algunos apartados  no aplicarlos ni en el 2006 ni en el 2007, veremos si en  2008; entre trámite y trámite, algunos trabajadores tardarán en ver cumplidas algunas de sus expectativas. Es un acuerdo que recoge promesas, y más promesas.

Es posible que las negociaciones, por las informaciones difundidas aquellos  días, se aceleraran para evitar una huelga anunciada. Me pregunto, ¿no se podría haber negociado con serenidad y antelación, durante los doce meses que tuvo el año 2005?.

  -Sobre la carrera profesional y las subidas en diferentes conceptos, no se recogen abiertamente toda la realidad de los motivos. Es decir,  también es causa subyacente la pérdida de poder adquisitivo que este personal ha tenido estos años,  que muchos profesionales están desmotivados,  otros ignorados (unos ya dejaron la medicina definitivamente,  otros se sustentan con las migajas), y los más nuevos se están marchando fuera de Andalucía.

  -En cuanto al desarrollo de las urgencias, que también refiere la exposición, en realidad no lo explica ni lo desarrolla en toda su extensión, precisamente  deja para otra ocasión al personal de urgencias. ¡¡Otra vez  nos hemos quedando esperando!!.

  CARRERA PROFESIONAL.

  Por principio, es necesario y justo que quien más y mejor trabaje, cobre más.

La carrera profesional, descrita en el papel del acuerdo queda muy bonita, tal vez idílica. Pues  debemos considerar la cotidiana realidad, la masificación de los centros y del trabajo diario; sería muy injusto que sólo cobrase más  “quien mejor se lo monte”.

Debemos tener presente que muchos profesionales de centros de salud, o de urgencias, desarrollan todo su horario laboral viendo enfermos, apenas tienen tiempo ni para comer en su jornada, habitualmente ni se les conceden días para formación, ¿cuando podrán hacer méritos administrativos?, ¿los harán a costa del trabajo de otros colegas, o quizá en sus casas?. Confiemos en la acomodación/adaptación a cada servicio, como dice el acuerdo.

Otro aspecto, debemos tener presente que supone el montante más grande del incremento retributivo, por otra parte buscado y necesario. Por tanto, me parece ridículo catalogar la carrera de “voluntaria”, cuando su importe es muy necesario para cada trabajador, más bien es “voluntario a la fuerza”. En el fondo, son subidas esperadas por necesidad, pero diseñadas con demasiado condicionamiento por el SAS y excesivamente complicadas.

Por tanto, no puedo ocultar cierto escepticismo por la fórmula inventada. Esperemos que, como el CRP, no constituya una trampa que en los próximos años sea origen de situaciones injustas. Sería ilógico que, quienes más y mejor “torean” todos los días, sean quienes más dificultades tengan para subir peldaños y cobrar por ellos.

  RETRIBUCIONES Y JUSTICIA SOCIAL.

Subidas insuficientes.- En este acuerdo se observa globalmente subidas de retribuciones por diferentes conceptos, es cierto. Pero a pesar de los esfuerzos realizados resultan insuficientes para todos. Quienes más ganan, habitualmente los médicos, y jefes, seguramente tendrán que seguir haciendo la nueva Jornada Complementaria, para vivir raspadamente desahogados. Quienes  perciben menos, deberán seguir estrechándose y seguir realizando otros trabajos fuera del SAS. Un ejemplo, para hacernos una idea, los médicos de EBAP recibirán  19 euros por cada  horas de guardia, si es festivo; bastante menos que un fontanero, en una mañana de lunes a viernes.

  Los primeros, los sanitarios.- La forma de aplicar el acuerdo beneficia antes al personal sanitario. Podemos constatar, a pesar de los esfuerzos  para mejorar las categorías que cobran menos, que en éstas se aplicará parte del acuerdo con posterioridad, y se incrementan las diferencias económicas. Seguramente alegatos  administrativos no faltarán, pero esos son los hechos o previsiones recogidas. Otro ejemplo: el celador-conductor (como todo no licenciado o no diplomado) de un centro de salud, percibirá más gracias a la carrera profesional; pero, según lo previsto, eso será  a final del 2008, cuando en el tercer trimestre de ese año entre en vigor esa parte del acuerdo;  los médicos y enfermeros (licenciados y diplomados), posiblemente conozcamos esas subidas este mismo año, tras publicarse el acuerdo. Mientras tanto, ¡¡los meses pasan por igual para todos y las hipotecas no entienden de categorías laborales!!.

  Disgrega al personal  y origina más injusticia social.- Ante la reticencia a subir los sueldos directamente, el CRP tal vez tenga un excesivo peso específico. Si de entrada puede ser algo arbitrario y de aplicación caótica en algunos sitios, en adelante,  en lugar de unir al personal de los centros posiblemente los distancie o desmotive más. Otro ejemplo: Un director de centro de salud percibe correspondiente al 2005, en concepto de CRP, el equivalente al que cobran catorce celadores-conductores juntos; con el presente acuerdo, en el 2008, ese mismo director cobrará el equivalente a diecinueve celadores-conductores. ¡¡Que cada cual lo interprete, o saque las  conclusiones que desee; los datos están ahí!!. Otras categorías cobrarán aún menos que estos celadores. Pienso que así no se facilita el trabajo en grupo, ni da fuerza moral para requerirlo.

Algún que otro director  de centro,  sensible a las amarguras del personal por la aplicación del CRP y los Acuerdos de Gestión, me consta que pesó en su decisión  de dimitir. ¡¡Siempre habrá  gente con valores; va por ellos!!.

  ESTABILIDAD  Y DIGNIDAD  LABORAL.

  Este acuerdo recoge crear plazas y, promete, sacar a oferta pública las que años atrás ya se prometieron. Pero a su vez  cuenta o hace planes  -apartado 5.1.1.-  de seguir con profesionales con nombramiento a tiempo parcial. Son los médicos y enfermeros que todavía deben dormir con el móvil bajo la almohada. ¡¡Lástima, no acabamos de aprender!!, este acuerdo hubiese sido la oportunidad para plantarse, y erradicar por completo desigualdades y los contratos basura del SAS. Pues la otra salida de estas personas, o quienes  ven que sus alternativas son las mismas, es seguir yéndose  de nuestra tierra; como ocurre especialmente con colegas  más  jóvenes y recién terminados. 

  DCCU.

Desconfianza pues hora tampoco era el momento- Sobre definición, retribuciones, horarios, etc., del personal de urgencias, hasta el momento sólo conocemos  promesas incumplidas. Desde hace años se espera definición.  A final del 2005, no sólo la Administración sino los propios sindicatos andaluces, no se ponían de acuerdo en cuanto al momento de afrontarlo. Lo dejaron para el presente acuerdo. Después, todos  sentados y puestos a la faena,  acuerdan nuevo retraso.

Ahora, los sindicatos fuera, vemos como tocan a las puertas de nuestra Administración, suplicando les vuelva  permitir la entrada. Muchos nos preguntamos, ¿no podían haber seguido sentados algunos días o semanas más?.

Es posible que este proceder sea el más conveniente, cortar y coger brío. Pero, para  quienes no entendemos de negociaciones y esperamos resultados, nos genera desilusión, alguna confusión, muchas especulaciones (intereses de colectivos u organizaciones, privatizaciones, ..) y especialmente genera mucha desconfianza. Es el sentimiento de muchos DCCU al hablar del acuerdo firmado, seguramente lo ven así colegas de  SCCU.

  Faltará personal para urgencias. Cada vez menos colegas quieren “hacer guardias”,  mientras la población cada día demanda más las urgencias. Este trabajo  tiene momentos interesantes, pero otros muchos son  ingratos, estresantes y, sobre todo, se realiza cuando todos los demás trabajadores descansan.

Los DCCU y SCCU parece que no tienen tanto peso ni fuerza  en el SAS, sin embargo se debería tener en cuenta que estos profesionales atienden a los ciudadanos cuando no está su médico, su especialista, no están disponibles las emergencias, o cuando el usuario lo desea. Quedan los ciudadanos a expensas de estos servicios muchas más horas a la semana que cualquier otro servicio. En ocasiones nos da la impresión, es posible que lo veamos en un futuro, que es el médico de EBAP y el especialista quienes apoyan a las urgencias, y no al revés; es el usuario quien decide o impone este tipo nuevo de relación.

Por eso los profesionales de DCCU deben estar preparados, tener medios y estar justamente considerados. A este personal que trabaja en las urgencias sólo podemos compensarle de dos maneras  -las fórmulas son clásicas-, con tiempo libre o con buenas retribuciones.

Si no se corrige la situación del personal de urgencias, en los próximos años faltarán más profesionales para esta parcela de la medicina.

  Desprotección actual.- El personal de DCCU vive con gran incertidumbre su situación, no sabe qué futuro le espera. En algunos momentos se siente desprotegido. Al no existir  directrices específicas, en cada coyuntura y cada distrito le acomete como puede. Ejemplo: en Granada capital, a la semana después de firmado este acuerdo,  se informó al DCCU de implantar en Julio otros horarios, derivados precisamente del acuerdo, se decía. ¿Cuantos atropellos unilaterales se cometerán en otros centros o distritos?.  Por eso es preciso un acuerdo pronto, y que se aplique de inmediato.

  Esperanzas.- Las personas que trabajamos en DCCU tenemos la esperanza de que,  Administración y Sindicatos, consideren las necesidades    profesionales, laborales, etc. (léanse algunas propuestas de DCCU de Granada a los sindicatos andaluces), sin perder de vista  las demandas y las necesidades futuras de la población.

Somos unos de los profesionales del SAS más cumplidores con nuestro horario cotidiano, y los peor  considerados en el calendario. Es decir, deseamos no ser discriminados, siendo los borricos de trabajo a quienes no se  tiene en cuenta la duración de jornada, la hora del día, o el día de la semana o del año, siempre cobramos igual.

Deseamos, como todos los demás colegas, tener un horario ordinario y legal, y después, considerar de forma diferenciada todos los demás momentos -mediante P. Jornada, J. Complementaria, Festivos, Nocturnidad, Imprevistos/Disponibilidad, ..-,  que hacen posible la mejor organización del trabajo en cada centro o distrito, tanto de forma física como localizada.

Para cualquier persona que trabaja en urgencias, realizar una jornada ordinaria, pasar la noche en casa y el festivo con la familia, tienen igual significado que para aquella persona ajena a este trabajo. Por eso, a esas personas que atiende a los ciudadanos aportando  esos sacrificios añadidos, se las debe reconocer y recompensar. 

 Con todos los defectos del acuerdo, a mi forma de verlos, doy las gracias a quienes se esfuerzan porque el personal del SAS  esté mejor considerado y retribuido,  para que no  tenga que emigrar, y para que pueda trabajar mejor cada día.

                                                                        José Manuel Fernández Cuesta

                                                                                       DCCU Granada